martes, 27 de mayo de 2008

Cae la noche

Al filo cotidiano
de aquella navaja de luz
que noche ciega a la montaña
que hace que de día a día
piense en que no queda nada
si no estas tú.
Entonces cuando empieza a desmayar
como queriendo a puntar un alba
o un ocaso que no despierta
crece entre nubes
que hacen que el algodon
pida una reserva de sabores
que no encuentra en los cielos
infinitos de llantos moderados.
Y hace alarde
que no trae en las mañanas
dice que de tarde ya no puede estar
pero si cae la noche, caes tu
si caigo de noche
siento como si fuera Icaro
en el momento justo que las alas
derritieron su sed de volar
en la infinita caida.
Por qué de noche caigo y caes tu
cómo dos sombras
que a medio día refugian
toda su pureza en el ser
que les da vida.
Si de noche vienes
si de noche entras
quien sale en el alba
¿dónde quedan las salidas
de las esculturales mañanas
si no estas entrando tambien?

Darío Olguín